Terapia individual

 Se ofrece terapia y ayuda psicológica a personas mayores de 18 años que presenten ansiedad, "bloqueos", cambios en el estado de ánimo, problemas de relación con los demás, somatizaciones, y en general cualquier síntoma de tipo psicológico que repercuta de forma negativa en su vida cotidiana y en su salud mental.

Una vez identificado el problema y la forma en que le afecta a su vida diaria, la actitud idónea para acudir a terapia es la de explorar y comprender lo que hay… para aprender a manejarlo, ampliando el autoconocimiento. Se puede definir como un proceso experiencial acerca de las creencias sobre nosotrxs mismxs, lxs demás y el mundo, y sobre emociones cotidianas: tristeza, miedo/ansiedad, rabia, culpa y vergüenza.  


En consulta se realiza un proceso exhaustivo de evaluación y psicoeducación, a través de entrevistas semiestructuradas, cuestionarios estandarizados de evaluación psicológica, valoración del estilo de personalidad, apego, y otros aspectos a tener en cuenta. Partiendo de un enfoque humanista y con la progresiva implantación de estrategias cognitivo-conductuales, se utiliza el EMDR* en función de cada persona, problemática y objetivos.


*La terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares Rápidos) es un método terapéutico integral que se empezó a aplicar a finales de los 80 en el tratamiento del estrés post-traumático de víctimas de catástrofes y guerras, abusos sexuales y accidentes. Con el tiempo, se ha demostrado su utilidad en el abordaje de otras entidades psicopatológicas en las que se pueda identificar un sufrimiento mental causado por vivencias traumáticas no resueltas o acontecimientos vitales estresantes, como es el caso de ataques de pánico, fobias, trastornos de personalidad y duelo traumático.


En las sesiones, se abordan los pensamientos y emociones que cotidianamente nos acontecen a todxs y cada unx de nosotrxs, especialmente los que provocan malestar, sufrimiento o repercuten de forma negativa en nuestro día a día. Posiblemente sería más acertado decir “que nos confunden”, “que nos desbordan en más ocasiones de las que nos gustaría”, “que nos inmovilizan” y “que ocupan demasiado de nuestro tiempo mental”. Para todo ese "ruido mental" improductivo y vaivenes emocionales, sentimos que contamos con pocas estrategias realmente efectivas y saludables, entre otras razones, porque vivimos con la falsa percepción de que sí deberíamos saber qué hacer con todo eso -y más-, que ocurre dentro de nosotrxs (y así nos va).

Con las experiencias y dificultades previas lidiando con pensamientos y emociones, hemos ido aprendiendo implícitamente como lo lógico y natural, que algo incorrecto debe estar sucediendo en nosotrxs o en la/el otrx: y aplicamos la autocrítica o la búsqueda de culpas a nosotrxs mismxs, o hacia aquel/lla que muestra diferencias con nuestro modo de entender y experimentar lo que está sucediendo dentro de nuestro cuerpo. Lo positivo es que, como cualquier aprendizaje, esto se puede corregir, una vez identificadas las creencias, emociones, sensaciones y situaciones asociadas.  Es más sano entendernos con nuestras emociones e integrarlas con la razón, que tratar únicamente de controlarlas. Las emociones forman la base que nos mantiene conectadxs a lxs demás y nos mantienen vinculadxs con lo que nos importa; intentemos "escuchar" el mensaje que contienen en forma de sensaciones y pensamientos, en vez de seguir ignorándolo o evitándolo, aprendiendo a aplicarlo en nuestro presente y en situaciones de lo más cotidianas, que cada unx vivimos y podemos reconocer. 


Al tener conciencia del problema, su manifestación o la afectación que crea en la salud mental y vida diaria, se trata de averiguar qué situaciones, experiencias y recuerdos están relacionados con los síntomas. Conforme se vaya explorando y haciendo consciente lo que experimenta la persona, se ponen en práctica estrategias técnicas cognitivo-conductuales, y técnicas de relajación y mindfulness, con el fin último de que sea capaz de auto-regularse emocionalmente*. Dependiendo de las características del problema y de la persona, el caso se va elaborando de forma que pueda ser abordado posteriormente con Terapia EMDR. Este proceso requiere de implicación y esfuerzo, discusiones posteriores en consulta, "poner en palabras lo que está sucediendo", realizar ajustes, y en definitiva avanzar en el proceso terapéutico.

*Capacidad para experimentar emociones (emociones básicas y universales: tristeza, miedo, rabia, alegría y vergüenza) de forma adaptativa y flexible, así como la habilidad para gestionarlas. Implica que la persona sea consciente de sus propias emociones, las identifique y exprese de forma saludable tanto para sí misma como para los demás, y sepa dejarlas ir, cuando dejan de ser necesarias y acordes a la situación.


En cuanto a la utilización del EMDR, hay que tener en cuenta que saber y sentir son dos cosas muy diferentes. La mayoría de nosotrxs tenemos una parte racional y otra emocional, de ahí las "ambivalencias" o "conflictos internos" entre lo que pensamos y lo que sentimos. Mi labor como terapeuta no consiste en decirle a la persona cómo tiene que vivir su vida, sino en ayudarle a adquirir las herramientas necesarias para que la viva como quiera. Como psicóloga, acompaño en ese proceso como si fuera un puzzle o rompecabezas: una vez determinemos qué está controlando su vida, puede comenzar a tomar decisiones y saber qué hacer con ello. Ser adultx implica asumir la parte de responsabilidad en nuestra salud física, psicológica y emocional, que depende única y exclusivamente de cada unx de nosotrxs. Implica también aprender a aceptar la parte de la situación que no podemos controlar y centrarnos en gestionar de forma consciente las experiencias del aquí y ahora. Así como soltar piedras de "la mochila" que traemos del pasado, cuidarnos en el presente y planear un futuro sin anticipaciones ansiosas. Sólo si estamos atentxs a lo que ocurre dentro de nosotrxs, tendremos oportunidad de cambiarlo. Porque desde luego, si seguimos haciendo lo mismo de siempre (como centrarnos en la parte de las situaciones en la que no tenemos margen de control ni gestión), nos seguiremos sintiendo igual que siempre. No se trata de que las situaciones cambien, sino de cómo nos relacionamos con ellas en función de las emociones, sensaciones y pensamientos que nos generan. Se trata de atravesar por un proceso de identificación y satisfacción sana de necesidades propias y de los demás. Es como aprender un nuevo idioma: el del amor propio.

La persona irá valorando la consecución de los objetivos propuestos, pudiendo realizar ajustes en función de cada cambio que experimente. El estado ideal para dejar de acudir a psicoterapia, es aquel que se experimenta concluyendo con éxito las tres fases del proceso terapéutico: comprender, manejar o gestionar, y crecer. Esto sucederá fundamentalmente para aquellxs que estén llevando a cabo, a solas y quizás también "a escondidas", sus propios procesos de exploración interna. Todos aquellxs que en más ocasiones de las que les hubiese gustado, se han visto desbordadxs por sus emociones, o inmovilizadxs tratando de controlarlas, ocupadxs buscando modos para aliviar las tensiones acumuladas (COMPRENDER). Este paso es absolutamente necesario para poder gestionar más adelante los cambios terapéuticos. Se trata de ir haciendo "clics internos" útiles que servirán para poner en práctica acciones saludables para unx mismx, mejorar la forma de relacionarse con lxs demás y establecer vínculos que protejan el bienestar psicológico (MANEJAR / GESTIONAR). 

El objetivo es abordar las demandas planteadas en la primera consulta, pero que también, conforme avanza la terapia, la persona experimente un mayor autoconocimiento gracias a recursos que, sin duda poseía antes de acudir, pero desconocía su existencia o su uso saludable. Cuando se sufre psicológicamente, la recuperación consiste en mucho más que una simple eliminación del dolor. Lo adaptativo es "salir al mundo" considerándolo un lugar seguro y coherente con las necesidades que experimentamos en el presente. Se puede llegar a conclusiones positivas relacionadas con experiencias complicadas; y a responder preguntas tales como: ¿qué he aprendido de esto?, ¿cómo soy más fuerte?, ¿en qué he cambiado?, ¿por qué estoy agradecidx?, aparte de a mí mismx, ¿a quién puedo ayudar gracias a lo que sé ahora?, ¿cómo me siento con lo que ocurre ahora en mi vida?, ¿cómo lo experimento en el cuerpo?, ¿cómo gestionaré los futuros problemas? (CRECER).

Las experiencias ya existen cuando se viene al mundo, como personas adultas queda un paciente trabajo en el reconocimiento de esa concreta y única parte de responsabilidad que nos corresponde en las situaciones; y su posterior abordaje emocional y psicológicamente saludable. Nos iremos validando, respetando, cuidando y por tanto, sintiendo cada vez más importantes como personas. Saliendo poco a poco del automatismo, se adquiere conciencia, responsabilidad y posibilidad de cambio, según la vida, con sus momentos, vaya sucediendo.

Al fin y al cabo, "somos lo que hacemos para cambiar lo que somos" (Galeano).
Si algo está bloqueado, tal vez sea hora de dejar que sane.

Para una mayor información sobre el estilo y las técnicas utilizadas, te recomiendo que eches un vistazo al BLOG.

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