pSICOARTE

Esta sección contiene material informativo y audiovisual con contenidos adaptados al contexto terapéutico.

Pretende transmitir conocimientos psicológicos de forma sencilla, amena y utilizando recursos cotidianos.

Me gusta pensar que estoy dormido. Me gusta pensar que cada vez que me miro las manos, de ellas salen tentáculos, que ahora estoy aquí hablando y de repente allá volando, y que súbitamente soy todas y cada una de las cosas que mis ojos alcanzar a ver; y más súbitamente ya no soy yo, y sólo miro, sólo observo.

Me gusta pensar que no soy culpa mía, que los sueños sueños son y que nada malo pasa fuera de mi cabeza, que todo es inventado, que mi cuerpo está dado la vuelta y que mis ojos ven hacia dentro. Me gusta pensar que lo que aprecio como arañazos de la vida es en verdad el roce de las sábanas, que las voces que oigo en mi cabeza vienen del mundo real, que el sufrimiento que noto sólo puede tener cabida en mi imaginación. Que las heridas del tiempo son en realidad malos recuerdos, que los golpes que padezco sólo me quieren hacer despertar, que lo poco que creo comprender, no sea así en realidad.

Me gusta pensar que soy mecido por un mar de calma, tan vulnerable como invencible, a la espera de volver a la vida y comprobar que efectivamente todo cuanto creía percibir no era verdad.

Entonces, cuando me creo a punto de despertar, cuando creo que voy a retornar a la realidad y escapar, cuando creo que todo va a terminar y voy a abrazar de nuevo la vida real, es cuando me doy cuenta de que

ya

estoy

despierto.

Y en ese momento

ya no quiero pensar más

y sólo huyo.

Huyo de ti, de él y de ella, de lo que conozco y de lo que desconozco, de lo que temo y de lo que aprecio, huyo de todo y de todos, pero sobre todo y ante todo huyo de mí. Y en mi estrepitosa huida no me reconozco más que donde no me veo, en donde no hay nada, en donde se añora algo. Y en desesperada búsqueda, no me encuentro más que donde no me busco, donde no me ubico, donde no quiero estar.

Me miro en el espejo para averiguar si sigo vivo y me encuentro muerto e inmóvil, hasta que me doy cuenta de que es un cuadro. Le escupo con rabia y le pregunto a gritos qué ha hecho, que qué ha pasado, y me contesta:

“¿Cuántas veces para liberar una parte de ti precisas perderle el respeto? Tú me has escupido, tú me has liberado, tú te has libertado. Tu saliva fueron palabras, tu rabia fue fuerza, tu susto fue curiosidad; si no te supiste aprovechar, no temas, que yo daré buena cuenta de esta oportunidad, yo sabré darle utilidad”.

“Putos autorretratos”, pienso. Aunque ya volverá. Ya volveré. Yo siempre vuelvo. Siempre repaso mis pasos, siempre repienso mis pensamientos, siempre revivo cuando ya estoy muerto. Por eso cometo los mismos errores una y otra vez, por eso sigo y sigo obstinado en ser yo quien fabrique mi suerte, en ser yo quien cocine mis ideas, en ser yo quien alimente mis sueños. Por eso soy como la pescadilla que se muerde la cola; mejor dicho, soy como la pescadilla que ya se ha comida toda la cola y se está empezando a comer la cabeza.

Hasta que ese momento llegue, seguiré pensando que estoy dormido, seguiré dándome cuenta de que no tengo de qué despertar y seguiré buscando piedras con las que tropezar.

Sólo cinco minutos más mamá, a las primeras horas no hay amor.

Adaptación de Javier González G., Calderería (2016)

EL ESPEJO

Nosotros (María Uve)

Wei era un ganadero que vivía en la antigua China. Poseía algunos caballos.

Un verano, el rebaño se fue a la montaña cercana, con lo que parecía que Wei se había quedado sin ganado. Los vecinos del pueblo le dijeron:

- Tiene que estar muy triste señor Wei, está arruinado...

- Puede que sí o puede que no - contestó.

Cuando llegó el invierno, el rebaño volvió al pueblo pero muchas yeguas habían tenido crías y su número era mucho mayor. Algunos del pueblo comentaron:

- Señor Wei, tiene que estar muy contento: ¡ahora es rico con tanto ganado!

- Puede que sí o puede que no - volvió a contestar Wei.

Algunos meses después, el hijo del señor Wei sufri´un accidente con los caballos y se lesionó la columna. Debía guardar cama durante muchos meses. Los vecinos le dijeron:

- Tiene que estar hundido, su hijo no podrá trabajar durante meses, qué desgracia...

- Puede que sí o puede que no - contestó otra vez el señor Wei.

Pocos meses después, China entró en guerra con Manchurria y el emperador orden la leva de los hijos de todo el país, quienes deberían ir a la guerra. las personas de la aldea le dijeron:

- Tiene que estar muy feliz señor Wei: su hijo se salvará, mientras todos nuestros hijos morirán en la guerra.

Uno nunca sabe si lo que le sucede es bueno o malo, porque todo dependerá de las circunstancias y éstas están en constante cambio.

Mindfulness, nuevo manual práctico (Javier G. Campayo)

Buda comparó el deseo que tenemos los seres humanos por los placeres sensoriales con el hecho de chupar miel en un cuchillo afilado. El sufrimiento va inexorablemente asociado al placer aunque no nos demos cuenta, de la misma forma que es imposible chupar la miel sin hacerse daño al cortarse con el cuchillo. Cuanto más intensamente deseemos experimentar placer, más vamos a sufrir; porque son las dos caras de la misma moneda: el apego.

Sólo podemos perder aquello a lo que nos aferramos.

"El engaño fundamental de la humanidad es suponer que yo estoy aquí y tú estás allí afuera"

Yasutani Roshi 

Mindfulness: nuevo manual práctico

(Javier García Campayo)

Substancias que tremen, morren e limitan, rompen os lóbulos, un trastorno que se transforma en amnesia.

Unha mutación composta por xiros que se centran na memoria, a pérda integrada na capacidade da parálise.

O nervioso e continuo procesar co medo como base.

A busca do centro devastador.

Comprensivo desgaste alimentado polo trauma, unha estrutura que se altera.

Fisuras deterioradas que recordan o esquecemento vital.

CEREBRO

Extraído de VISCERAL

Antía Hormigos @_dkdncia_

LA LANGOSTA

Vivir Adrede. Mario Benedetti       

El elefante encadenado

Cuando era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.  Sin embargo, la estaca era sólo un trozo minúsculo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.  El misterio sigue pareciéndome evidente.

¿Qué lo sujeta entonces?  ¿Por qué no huye?  Cuando tenía cinco o seis años, todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a los adultos por el misterio del elefante. Alguien me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.  Hice entonces la pregunta evidente: «si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?» ...y no recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez. Hace algunos años, descubrí la respuesta:  el elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.  Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado pesada para él. Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre... cree que no puede.  Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.  Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.  Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza...

Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria el mensaje "no puedo, no soy capaz y nunca lo seré".  Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos, y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.  
Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos:  no puedo, no merece la pena intentarlo...

Bucay

NO PUEDES EVITAR QUE LOS PÁJAROS DE LA TRISTEZA REVOLOTEEN SOBRE TU CABEZA,

PERO SÍ QUE ANIDEN EN TU CABELLERA.

PROVERBIO CHINO

LECCIONES DE PSICOPOESÍA

Ahí me tenéis, en uno de esos días
En que nadie te coge el teléfono
Y las paredes se te echan encima
Yo sé que siempre hay salida
Pero saber que todo irá mejor
No quita que me sienta hecho una porquería

Pasan los años, los proyectos, los sueños
Recuerdas cómo querías ser... cuando eras pequeño?
Crecer es darse cuenta de que

La vida NO es como te gustaría que fuera
Todo es mucho más complejo 

Responsabilidades, luchas, deberes
Sonreír, cuando no te apetece
Mentir, para no hacer daño a la gente que quieres
Fingir, cuando perfectamente sabes que te mienten
Merece la pena hacer lo que se supone que debes

Más veces de lo que realmente quieres?
Por qué terminé haciendo lo que todos hacen
Si se supone que siempre me sentí diferente?

He sido un cobarde disfrazado de valiente
Siempre pendiente del qué dirá la gente
Escondo mis miedos para parecer fuerte
Pero ya no más, es hora de ser consecuente
Porque... creo que lo he visto amigo y

Quizás la clave para ser realmente libre
Sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites
Ser honesto con uno mismo
Centrarse en lo importante y olvidarse del ruido

Quizá la clave para ser realmente libre
Sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites
No obcecarse con los objetivos
Tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo

Con este tema me hago una promesa
Y es hacer lo que sea para encontrar soluciones, no problemas

Sé que no soy perfecto, bien
No me castigaré más por no serlo
Voy a aprender a decir que no
A aceptarme como soy, a medir el valor
Porque a veces fui valiente por miedo

Sé que suena extraño, pero sabes qué?
Lo peor de todo es que es cierto
Hoy busco dormir a gusto
No suena muy ambicioso pero créeme, es mucho
Llevo 30 años estudiando la vida
Que no hay mal que por bien no venga?
Eso es mentira
Me centraré en lo importante
En mi familia, mis amigos, mi pasión por el arte
Aceptaré que tengo derecho a estar de bajón
De vez en cuando
Porque estar de bajón es humano
Pero no pienso rendirme ante ningún problema
Confío en mí, soy capaz de vencer lo que sea

Volveré a caer millones de veces
Pero siempre volveré a erguirme
Porque me di cuenta de que...

Quizás la clave para ser realmente libre

Sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites
Ser honesto con uno mismo
Centrarse en lo importante y olvidarse del ruido
Quizá la clave para ser realmente libre
Sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites
No obcecarse con los objetivos
Tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo

Aportación de una gran "pseudopsicóloga" (ella ya sabrá...)

Todos tenemos un enigma

y como es lógico, ignoramos

cuál es su clave, su sigilo.

Rozamos los alrededores

coleccionamos los despojos

nos extraviamos en los ecos

y lo perdemos en el sueño

justo cuando iba a descifrarse.

Vos también tenés el tuyo,

un enigmita tan sencillo

que los postigos no lo ocultan

ni lo descartan los presagios.

Está en tus ojos y los cierras

está en tu vientre y lo anestesias

está en tu mente y lo niegas.

Benedetti (adaptación)

ENIGMAS

No necesitas más motivación. No necesitas más inspiración. No necesitas leer más listas, ni blogs que te expliquen por qué no estás haciendo lo suficiente. Actuamos como si el mero hecho de leer la cantidad suficiente cambiara algo en nuestro cerebro y nos hiciera ponernos en marcha. Pero, cuando se trata de éxito, motivación, fuerza de voluntad, objetivos, productividad y todas esas palabras que se han puesto de moda, nadie dice la verdad: eres como eres hasta que dejas de serlo. Cambias cuando tú lo decidas. Te pones en marcha cuando te conviene. Así son las cosas.

Creo que debemos permitirnos estar en el punto que queramos de nuestra vida cuando queramos.

No puedes llamar a la motivación cuando no la tienes. Hay momentos en los que pasa algo y otros en los que la vida hace de las suyas. ¡Ah, la vida! ¿Te acuerdas de ella? A veces, te enseña muchas cosas y, a veces, te obliga a tomar el camino largo antes de darte una lección importante.

No puedes controlarlo todo. Puedes levantarte a las cinco de la mañana todos los días hasta que termines agotado, pero si no te salen las palabras, las ideas o los dibujos, no te salen. Puedes afrontar cada día con las mejores intenciones, pero si no es el momento, no es el momento. Tienes que permitirte ser humano.

Todos lo sabemos: no siempre se pueden cambiar nuestras vivencias. Aun así, no nos comportamos como si lo supiéramos. Nos esforzamos en manipular y controlar nuestras vidas, en conseguir ganar, en coger un atajo que nos lleve directos al éxito porque otros dicen haberlo cogido, en procesar las emociones y la incertidumbre como si se tratasen de un camino sin bifurcaciones.

No puedes hacer lo que quieras con tu vida. Es así de simple. No puedes controlar cualquier aspecto o resultado para protegerte de la incertidumbre que te supone algo que no eres capaz de entender. Es la base de la vida: ser tal y como eres en cada momento y dejar que eso sea suficiente.

La mayoría de nuestra tristeza se genera por la creencia de que la vida debería ser diferente. Creemos que tenemos todo el control, y el desprecio y el odio hacia nosotros mismos viene de esa idea de que deberíamos ser capaces de cambiar las circunstancias, de ser más ricos, más atractivos, más felices o mejores. Aunque es cierto que la autorresponsabilidad está bien, a menudo nos lleva a experimentar esas sensaciones de resentimiento o amargura que nadie necesita. Tenemos que esforzarnos y concedernos permiso para dejar que pase lo que tenga que pasar y no sentirnos tan atados y vulnerables a los resultados. Normalmente, las oportunidades no se presentan tal y como uno espera.

A veces, lo que sucede es que todavía no nos hemos convertido en las personas que necesitamos ser para comprender lo que deseamos. A veces, tenemos que permitirnos evolucionar hacia un lugar en el que podamos dejar que ocurra lo que queramos.

Digamos que quieras lo que quieras, lo quieres lo suficiente. Lo quieres tanto que te estás amargando por intentar conseguirlo. Podrías relajarte un poco. Hay algo más allá que cuesta comprender. No podemos enfrentarnos a ello. No podemos seguir una lista de consejos para superarlo. No podemos controlarlo. Lo único que tenemos que hacer es dejar que haga su trabajo, relajarnos por un momento, dejar de esforzarnos tanto y dejar que pase lo que tenga que pasar. Llegará un día en el que lo que está pasando ahora tenga sentido. Confía en mí.

Permítete el lujo de confiar en lo que te acabo de decir.

Extraído de: "Para todos los que creen que se están quedando atrás" (Diario El País)

"Todas las máquinas han tenido recuerdos, sueños y "fantasmas",

segmentos aleatorios de código que se han agrupado para formar protocolos inesperados.

De improviso, estos radicales libres generan dudas sobre el libre albedrío, la creatividad,

e incluso sobre la naturaleza de la misma alma.

¿Por qué cuándo los dejamos en la oscuridad, buscan la luz?,

¿por qué los robots almacenados en un espacio vacío,

tienden a agruparse en vez que quedarse solos?,

¿cómo explicamos ese comportamiento?...

¿segmentos aleatorios de código?, ¿o es algo más?
¿Cuándo una esquemática perpetua, se transforma en consciencia?
¿O una máquina diferencial, en la búsqueda de la verdad?
¿Cuándo una simulación de "personalidad",  se transforma en una porción del alma?"

PERSONALIDAD, EMOCIONES Y ROBÓTICA

Texto extraído de la película de ciencia-ficción "Yo, Robot" (2004), la cual gira en torno a los peligros de los avances tecnológicos, la creación de una consciencia artificial y entre otros debates relevantes, se observa la historia de un trauma.

El punto de 

miedo mínimo

Vivir hoy, guardando conciencia plena de lo que sucede y sin anticipar ni recordar, es una buena forma de reducir dos fuentes de pensamientos negativos: la depresión por lo que fue, y la ansiedad de lo que está por venir (mindfulness).

Porque obviamente, las experiencias negativas conllevan emociones negativas. Pero recordar algo del pasado teñido de color oscuro, o elucubrar sobre todo lo malo que puede suceder, solo nos hace perder el maravilloso regalo del presente (EMDR).

Cada acción significa un estímulo que llega al cerebro, y produce una cascada de reacciones moleculares que se traducen en una emoción. Es posible convertir las emociones negativas en positivas, o al menos, se puede aprender a capear mejor las primeras (autorregulación emocional).

Cuando una serie de conexiones se repiten muchas veces, se produce un circuito estable, y cuando este se potencia, se convierte en un procedimiento habitual del cerebro (reprocesamiento de la información).

Cada uno de nosotros está creando su propia realidad continuamente, dotando de sentido lo que nos rodea, y todos tenemos una tendencia determinada a responder a las circunstancias externas de una forma más o menos, positiva o negativa.

Extraído de: Si la realidad no cambia, engañe a su cerebro (Diario El País)

Convertir un pensamiento negativo en uno positivo (aunque todo siga yendo fatal)

El 88% de los españoles con móvil tiene un smartphone.
A nivel mundial sólo nos supera Singapur (92%).
La mitad de los niños de 11 años en España dispone de móvil.
A los 15 años, el 93'9%.
La gente no piensa muy a menudo en el "diablo" que pone en su bolsillo en forma de teléfono móvil.
Están permanente y constantemente disponibles. No tienen vida privada.
Somos solitarios en contacto permanente.

Y a su vez, estamos solos porque estamos disponibles y en contacto de modo constante.
Pero ninguna de esas conexiones es lo suficientemente profunda como para romper nuestra soledad.

Y aún así, no sufrimos por ello. Porque tenemos la posibilidad de conectarnos cada vez que queremos.

Es un sentimiento muy agradable. Siempre estás en contacto: nunca estás solo.
La mayoría de la gente del mundo contemporáneo, tiene miedo de perder el contacto con la vida a su alrededor, tiene miedo de ser abandonada, de quedarse sola.

En Salvados: "CONECTADOS"

Para acceder al reportaje pulse aquí.

VARIANTES ACTUALES DE LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

El Ho’oponopono es un arte hawaiano muy antiguo de resolución de problemas. El concepto significa “enmendar”, “corregir un error”, como si fuera la tecla de "borrar" de nuestro ordenador. Según esta filosofía, todo lo que aparece en nuestra vida es un pensamiento, una memoria, un programa funcionando (un error), y se presenta para darnos una oportunidad de soltar, de limpiar, de borrar.

Morrnah Simeona actualizó estas enseñanzas para los tiempos modernos.

El intelecto escucha de forma limitada y luego hace sus propias interpretaciones.

Muchas veces incluso no escucha porque está muy ocupado pensando, comparando  y opinando.

Por eso después, al transmitir los mensajes, es como el juego del teléfono roto: cuando le llega a la gente, la información está cambiada.

Ahora estamos listos para considerar la idea de que solo existen nuestros pensamientos (memorias), de nuestra familia.

No existe nada realmente “allí afuera”, todo está dentro de nosotros y de nuestras mentes.

El principal propósito de este proceso es descubrir la Divinidad dentro de uno mismo. El Ho’oponopono es un profundo regalo que nos permite desarrollar una mutua relación con la Divinidad dentro de nosotros y aprender a pedir que en cada momento, nuestros errores en pensamiento, palabra, acto y acción sean limpiados.

El objetivo de este proceso es esencialmente lograr la libertad, la completa libertad del pasado.

Sirve para "limpiar" (y por consiguiente, cambiar) los recuerdos y pensamientos que se tienen y que crean la realidad en que se vive, poniendo el énfasis en que cada persona es responsable de lo que vive y cómo lo vive: si se tienen pensamientos o "memoria" de depresión, es lo que se tendrá en la vida.

Es una forma de dar permiso a esa parte nuestra, para que no solamente borre lo que no funciona en nuestra vida, sino para que atraiga aquello que es perfecto y correcto, aunque no sepamos bien qué es.

Extraído de: Ho'oponopono

HO'OPONOPONO

EL PERRO NEGRO

"Aprendí que ser emocionalmente auténtico contigo y con los que están cerca de ti, es un poderoso elemento de cambio.

Aprendí a no temer.

En situaciones estresantes, es importante haber aprendido a relajar tu mente.

Más que huir de los problemas, es mejor abrazarlos.

La única vergüenza, es perderse la vida."

Vídeo explicativo de la depresión.

  • Sentido de verdad: diferenciar entre lo orgánico y lo artificial. 

  • Circunstancias dadas: desarrollar la capacidad de usar las habilidades aprendidas hasta el momento, para crear la realidad actual.

  • Relajación: eliminación de la tensión física y relajación de los músculos.

  • Trabajar con los sentidos: descubrir la base sensorial, aprender a memorizar y recordar sensaciones, comúnmente llamada "memoria sensorial" y/o "memoria afectiva". Se entrena en el reconocimiento de las sensaciones para conocer con qué están relacionadas ("esferas de atención").

  • Comunicación y contacto: desarrollar la habilidad de interactuar con otras personas espontáneamente.

  • Unidades y objetivos: aprender a dividir el papel o el Yo en unidades sensibles que puedan ser trabajadas individualmente. Desarrollar la habilidad de definir cada unidad del rol, por un deseo activo de objetivos, en lugar de una idea general.

  • Estado mental creativo: es una culminación de todos los pasos previos.

  • Lógica y credibilidad: descubrir cómo es verdadero que la suma de objetivos combinados son consistentes y coherentes, y que se encuentran en línea o relacionados entre sí.

  • Escuchar las réplicas.

  • La naturaleza del personaje y la propia, muchas veces son contrarias, por eso se debe estudiar cómo pronunciar cualquier discurso sin dejarlo a la casualidad.

  • Intentar no precipitarse: los silencios pueden creerse que son detenciones, pero no lo son en absoluto. Constituyen otra forma de comunicación, que no es sinónimo de su interrupción.

  • Si el actor cree por sí mismo aquello sobre lo que debe hablar o de lo que debe convencer a su interlocutor, conseguirá conquistar la atención del espectador con sus cogniciones, sensaciones, recuerdos, experiencias y emociones.

  • El actor debe aprender a experimentar los sucesos de la vida del personaje, para que así al hablar de ellos, comunique al menos una pequeña parte de lo que sabe acerca de los mismos.

  • Los grandes actores son los que saben escuchar todo lo que ocurre en escena.

Adaptación de leyes del método Stanislavski

APRENDIENDO A ESCALAR MONTAÑAS

Los "Millenials" como generación, es un grupo de gente que nació aproximadamente en 1984 y después.

Son difíciles de manejar, se les acusa de creerse con derechos, narcisos, egoístas, sin foco, perezosos. 

Y confunden demasiado el liderazgo.

Cuando logran los objetivos que inicialmente se plantean, aún así, por alguna razón, no son felices.

Y es porque hay una pieza faltante, que puede dividirse en cuatro piezas, cuatro cosas o características: 

la crianza, la tecnología, la impaciencia y el ambiente.

Los millenials crecieron sujetos a estrategias fallidas de crianza.

Por eso están absueltos de culpa o responsabilidad.

Les dijeron, por ejemplo, que eran especiales… todo el tiempo.

Les dijeron que tendrían todo lo que quisieran en la vida, sólo por quererlo.

Algunos recibieron galardones no porque lo merecieran, sino porque sus padres se quejaron.

Y muchos recibieron la mejor nota porque los profesores no se querían enfrentar a los padres.

Algunos obtuvieron medallas de participación, o dicho en otras palabras, les dieron una medalla por llegar los últimos.

La ciencia ante la que nos encontramos es muy clara: eso devalúa el valor del premio y la recompensa de aquellos que trabajaron duro para conseguirla. Y hace que la persona que llegó última se avergüence porque no la merecía, y eso lo hace sentir peor.

Así que tomas a este grupo de personas, se gradúan, obtienen un trabajo, caen en el mundo real y en un instante, se dan cuenta de que no son especiales, que su madre no puede conseguirles un ascenso, que no te dan nada por llegar el último y que, por cierto, no tendrás todo lo que deseas sólo por quererlo.

En un instante, su autoconcepto se viene abajo. Tienes una generación entera que crece con menor autoestima que las anteriores.

Otro problema al que nos enfrentamos, son las redes sociales. Estas personas crecen poniendo filtros a todo.

Somos buenos mostrándole a la gente que la vida es asombrosa, aunque esté deprimido.

Y además, todos parecen bordes, como si lo supieran todo.

Y la realidad es que hay muy poca fortaleza, y muy pocos lo saben todo.

Además, tienen recompensa inmediata para prácticamente todo, excepto para las cosas verdaderamente importantes, aquellas para las que no existen apps.

Así que sólo ven la cumbre de la montaña, pero no a ésta en sí.

No importa si la subes rápido o lento, pero aún así hay una montaña.

El éxito laboral, la alegría, el amor o el autoestima, suponen procesos lentos, serpenteantes, incómodos y desordenados.

Toman mucho tiempo… a veces puedes avanzar a pedazos, pero el viaje completo es arduo, largo y difícil.

 Y si no buscas ayuda y aprendes las habilidades, te caerás de la montaña sin siquiera saber que la estabas escalando.

Interesante vídeo de Simon Sinek en el que se abordan estrategias desadaptativas de afrontamiento al estrés, la adicción al móvil y a las recompensas instantáneas, el "todo está bien", las interacciones, las corporaciones y los despertadores.

Totalmente recomendado.

el sufrimiento imaginario

[...]

T: Me preguntaba qué sientes al respecto.

P: Entiendo de lo que estoy hecho, el hardware, la parte física… pero no entiendo las cosas que siento.  ¿Son reales las experiencias que viví?, ¿mi esposa?, ¿la pérdida de mi hijo?, ¿todos esos recuerdos?

T: Toda persona necesita un pasado, tú ya sabes eso. El Yo es una especie de ficción para los humanos, es una historia que nos contamos. Y toda historia necesita un principio. Digamos que tu sufrimiento "imaginario", te hace real. 

P: ¿Y qué ocurre si a pesar de ser consciente de que las causas son imaginarias o están… manipuladas, sigo sintiendo emociones negativas, como la culpa o el rencor? El sufrimiento es real.

Escena de la serie de ciencia ficción Westworld, creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy para HBO. Diálogo "traducido" a terapia psicológica.

el mundo al revés

"Cuando una niña de doce años pierde la vida consumiendo una botella de ron, a pesar de que muchos crean que no deja de ser una noticia aislada o sensacionalista desde un criterio estadístico de frecuencias, deberíamos conceder algunos minutos a una profunda reflexión. Este no es un comportamiento descontextualizado, por el contrario es una conducta que encaja perfectamente en un mundo que tiende, cada día más, a una despersonalización desde la niñez." 

Artículo muy interesante de Carmen Pomar, profesora de Psicología en la Universidad de Santiago de Compostela. Para acceder a esta cruda reflexión: correogallego.

SIN EXCUSAS

2017

Estreno de las agendas y calendarios del

Una historia no tiene comienzo ni fin: arbitrariamente uno elige el momento de la experiencia desde el cual mira hacia atrás o hacia delante.

(Graham Greene)

© 2016. Sara Estupiñán. Creado con Wix.com

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