SOBRE EMDR

En esta sección encontrarás información actualizada acerca del EMDR: nociones básicas, conceptos relacionados y artículos.

"Acontecimiento de la vida de la persona caracterizado por su intensidad, la incapacidad para responder a la situación adecuadamente y los efectos negativos duraderos que provoca en la salud mental. En términos económicos, el trauma conlleva un peso psíquico excesivo en relación con la tolerancia de la persona y su capacidad para elaborar psicológicamente estas experiencias".

Laplanche y Pontalis (1996)

TRAUMA

Gran parte de lo que consideramos "trastornos mentales" son el resultado del modo en que la información se ha almacenado en el cerebro; y la curación, en consecuencia, empieza en el momento en que desbloqueamos esta información y permitimos que vuelva de nuevo a fluir. Este proceso curativo moviliza la capacidad innata de cualquier persona para curar psicológicamente, como lo hace una lesión en el cuerpo. Este proceso tiene sentido, ya que todos estamos biológica y emocionalmente equipados para la supervivencia y el equilibrio mental.

El modelo PAI (Modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información) defiende que las experiencias vitales tempranas establecen la base de los problemas de salud en la adultez.

La información de situaciones que generaron malestar emocional durante los primeros años de vida, puede almacenarse fisiológica y disfuncionalmente en nuestro sistema nervioso.

En el momento en el que se producen experiencias con alta carga emocional, la información queda almacenada de la misma forma en el cerebro, a modo de “pack”: la situación se graba junto con las imágenes, creencias, emociones y sensaciones físicas que experimentó la persona en el momento en el que ocurrió el suceso, y permanecen almacenadas en el sistema nervioso central como si el trauma estuviera “congelado en el tiempo”.

Si no se elabora psicológicamente y no se procesa de forma adaptativa, con el paso del tiempo, la persona acaba desarrollando patrones negativos de sentimientos, sensaciones, pensamientos, creencias y conductas, como resultado del material disfuncionalmente almacenado.

Estos patrones son desencadenados o activados por estímulos que evidentemente son similares a los del pasado, y por estímulos aparentemente neutros. Son disparadores de la respuesta al trauma que se encuentran en el presente, pero que llevan a la persona a reaccionar de forma similar a como lo hizo en el pasado (“el pasado es presente”).

Mediante el procesamiento de los recuerdos de las experiencias con alta carga emocional, el EMDR capacita a la persona para generalizar emociones y creencias positivas relacionadas con esas situaciones pasadas y con los recuerdos asociados que se encuentran en las redes neuronales, permitiendo realizar conductas más adaptativas y sanas para sí misma en el presente. 

Manual básico de EMDR (J. Hensley, Barbara, 2010). Desclée de Brouwer

En algún momento, todos nos hemos sentido atrapados, todos hemos reaccionado desproporcionadamente ante determinadas experiencias y todos hemos atravesado situaciones problemáticas que han requerido la ayuda de los demás. Y, por ello mismo, todos podemos necesitar ayuda para ir más allá del funcionamiento normal y adentrarnos en el desempeño excelente.

El dolor emocional y las conductas problemáticas son respuestas comprensibles y razonables a circunstancias y presiones desafortunadas.

Pero lo cierto es que somos mucho más que nuestras reacciones automáticas. Podemos observarlas, juzgarlas, aceptarlas o sufrir por ellas. Podemos vivir sumidos en la infelicidad y resignarnos a la desesperación, o hacer algo para cambiarlas.

Aunque nuestro cuerpo y nuestra mente se gobiernen por leyes de causa y efecto, hay una parte de nosotros que es distinta y sana.

Esa parte que se da cuenta de la infelicidad, es la única que puede buscar la ayuda necesaria para cambiar.

Esa es la parte que emprende una terapia, busca un libro, o disfruta cuando el protagonista de una película exhibe un espíritu noble.

Esa es la parte que nos dice cómo nos sentiríamos si dejásemos de tener miedo.

Lo único que debemos recordar es que algunos de los miedos a los que nos enfrentamos son experiencias vitales tempranas que permanecen atrapadas en nuestro sistema nervioso.

Existe la posibilidad de liberarnos de estas reacciones, aprovechar lo que nos sirve y descartar el resto.

Después de hacerlo, podremos elegir nuestras acciones en lugar de vernos simplemente sometidos a nuestras re-acciones automáticas.

¿ACCIONAS o REACCIONAS?

Francine Shapiro

La evaluación de miles de sesiones de EMDR ha puesto de relieve el efecto físico de los pensamientos sin resolver.

Investigaciones sobre la memoria indican que, cuando una persona se ve afectada negativamente por un trauma, la información relacionada con la experiencia se almacena en la memoria motora (o sistemas corporales-somáticos), en lugar de hacerlo en la memoria narrativa (o verbal); razón por la cual, la persona retiene las emociones y sensaciones físicas negativas relativas al suceso original.

Es como si el cuerpo guardara la historia de lo ocurrido, pero no pudiera acceder a las palabras para describirla y procesarla.

No obstante, cuando esta información se procesa, puede pasar a la memoria narrativa (verbalizable, "poner en palabras"), pudiendo gestionar los sentimientos y las sensaciones asociadas.

Por este motivo, no se da por finalizada una sesión de tratamiento EMDR hasta que la persona pueda evocar la imagen de la situación en cuestión, sin experimentar ninguna tensión o malestar físicos.

Ahora, al eliminar la carga emocional y somática, la persona puede valorar dicha experiencia tomando cierta distancia, de forma más objetiva.

Las creencias sobre sí mismo asociadas a esas situaciones, serán actualizadas y reprocesadas desde el sistema de procesamiento adaptativo de la información.

Y es que, por muy importantes que sean las creencias positivas acerca de uno mismo,

no basta con creer en ellas a nivel intelectual,

sino que es necesario sentirlas emocional y físicamente.

B. A. van der Kolk, "The body keeps the score: memory and the envolving psychobiology of posttraumatic stress", Harvard Review of Psychiatry , 1(1994), 253-265

Cada uno de nosotros dispone de un sistema de procesamiento de la información que está orientado al mantenimiento de la salud mental y se ocupa de procesar los eventos que nos generan malestar. Cuando sucede algo desagradable, pensamos, hablamos y soñamos sobre ello hasta que deja de preocuparnos, momento en el cual se puede decir, que hemos llegado a una "solución adaptativa". Así es como vamos aprendiendo los aspectos útiles de la experiencia y los almacenamos en nuestro cerebro junto a la emoción adecuada para que, en el futuro, pueda servirnos de guía. Del mismo modo, descartamos también lo que resulta inútil, como las emociones, sensaciones físicas y creencias negativas sobre uno mismo derivadas del evento.

Pero cuando sucede un acontecimiento que rebasa nuestras estrategias de afrontamiento y recursos, este sistema de procesamiento innato puede fallar y, en tal caso, nuestra percepción del evento (que vimos, oímos, sentimos, etc.) puede quedarse atrapada en nuestro sistema nervioso en la misma modalidad en que lo experimentamos. Estas percepciones sin procesar acaban manifestándose en forma de las típicas pesadillas, flashbacks y pensamientos obsesivos.

Se hace hincapié en el término "percepción" porque lo que nos deja huellas emocionales no son los acontecimientos en sí mismos, sino la valoración de nosotros mismos en esas situaciones. Se parte de la realidad subjetiva: no es tanto lo que nos ocurrió per sé, más bien es lo que dice eso de nosotros como personas.

Durante el EMDR, pedimos a la persona que piense en la experiencia traumática y estimulamos su sistema de procesamiento de información para que pueda procesar y "digerir" adecuadamente ese evento, poniendo en contacto a la parte racional con la emocional/ física. En la medida en que se lleva a cabo ese proceso de "digestión mental", la persona desarrolla comprensiones, establece las asociaciones necesarias, aprende lo que resulta útil y siente las emociones apropiadas.

El EMDR puede activar rápidamente el proceso de recuperación psicológica, como si se tratara de la rehabilitación de un trauma físico.  Permite conectar con el evento que ha sido mal almacenado, y cuando se pone en marcha este mecanismo de curación natural, el trauma acaba digiriéndose y las heridas mentales pueden curar con tanta rapidez como lo hacen las lesiones corporales.

Extraído de: EMDR, una terapia revolucionaria para superar el estrés, la ansiedad y los traumas (Shapiro)

Facilitar el tránsito mental

Las defensas somáticas son síntomas, sensaciones, reacciones físicas, gestos o somatizaciones a través de las cuales, el cuerpo se comunica.

Suelen aparecer en la infancia y es esperable que se activen durante el proceso terapéutico al intervenir sobre determinadas experiencias, habitualmente por dolor emocional. Se trata por tanto, de defensas psicológicas encargadas de proteger a la persona del sufrimiento emocional.

Tensar la mandíbula, podría ser un ejemplo. Si un niño teme que le regañen, le castiguen o le retiren el cariño por expresar rabia, aprenderá pronto a suprimir este sentimiento. Para ello apretará la mandíbula y cerrará la boca y la garganta por dentro, tensionándola. También puede poner cara de niño bueno, cubriendo o tapando sus emociones reales con lo opuesto como defensa. Una de las defensas somáticas más comunes es la son/risa, como una manera de evitar conflictos, personas que parecen estar siempre felices porque ellas sonríen mucho. 

Estas defensas llegan a la edad adulta, siendo en la infancia en donde aparecieron. 

En el caso de que un terapeuta, en el contexto de su tratamiento decida utilizar EMDR para reducir una alteración, la terapia se centrará

en remodelar los recuerdos significativos que sostienen los síntomas que muestra la persona.

En la práctica, esto significa que antes de comenzar el tratamiento, el terapeuta elaborará una teoría o hipótesis coherente respecto a

la relación entre los síntomas y uno o varios recuerdos de los mismos, para ser tratados con EMDR.

El tratamiento se basará en la formulación de una hipótesis explícita entre la relación de los recuerdos y los síntomas.

Es un enfoque dirigido a identificar los recuerdos que, después de haber sido reprocesados, implicarán una reducción significativa de los síntomas, y por extensión, una mejora en el funcionamiento general y en la calidad de vida del cliente.

En otras palabras, el objetivo es ayudar a los terapeutas a conceptualizar un caso, de tal manera que “sea apto” para ser tratado utilizando el protocolo básico de EMDR. Tiene la ventaja de que es un procedimiento estructurado, en el que es más probable generar hipótesis fácilmente comprobables acerca de la relación entre los eventos y los síntomas, previniendo que el terapeuta reprocese los objetivos al azar. Proporciona la perspectiva de lo que hay que hacer y por qué, dando la oportunidad de volver a evaluar y modificar el plan de tratamiento.

Se utiliza de forma implícita para identificar recuerdos que de alguna manera forman las bases del núcleo de las llamadas creencias disfuncionales. Se usará principalmente para tratar formas más complejas, tales como el trastorno de estrés postraumático complejo y / o trastornos de la personalidad, en los que las creencias principales juegan un papel relevante.

En ciertos casos, este enfoque puede ser preferible en el tratamiento de trastornos del Eje I, como la depresión y los trastornos de ansiedad.

(Butler, Brown, Beck, & Grisham, 2002)

Jongh, Broeke & Meijer, 2010

Explicación clara y enriquecedora sobre los estilos de apego (seguro e inseguros) en el contexto de la terapia EMDR

Arwen Caban, Psicóloga Especializada en terapia EMDR, Apego, Disociación y Trauma

El papel del cuerpo en Terapia EMDR

LAS DEFENSAS SOMÁTICAS (Natalia Seijo)

El trabajo consiste aquí en darle voz a esa defensa

que bloquea la experiencia interna,

explorar cuál es su función,

para qué está ahí. 

Es complicado aliviar y manejar un sufrimiento,

de cuya forma, expresión y escudo,

apenas sabemos.

En 1987, la psicóloga americana Francine Shapiro, mientras paseaba por un parque se dio cuenta de que, cada vez que acudía a su mente algún tipo de pensamiento perturbador, sus ojos comenzaban a moverse rápida y espontáneamente. La relación entre determinados procesos mentales y el movimiento ocular, era ya algo conocido desde los años 60 y 70: autores como Antrobus y Singer habían demostrado en diversos experimentos que los ojos de una persona comenzaban a moverse rápidamente cuando experimentaba alguna emoción desagradable, o cuando se producía un cambio brusco en el contenido de la mente. Shapiro descubrió que tras la secuencia de movimientos oculares espontáneos, los mismos recuerdos angustiosos habían dejado de tener su carga negativa. Seguían recordándolos, pero era como si hubiera desaparecido su CAPACIDAD PARA CAUSAR MALESTAR. Sorprendida por su efecto liberador, comenzó a experimentar con algunos amigos y compañeros de profesión. Shapiro les pedía que se concentraran en recordar algún hecho desagradable, mientras ella guiaba el movimiento de sus ojos haciéndoles seguir su dedo. Estas primeras experiencias informales consolidaron las bases del posterior éxito psicoterapéutico: en apenas una o dos sesiones las personas se veían libres de las emociones perturbadoras que habían sentido durante años. Sin embargo, estos primeros casos no eran clínicamente graves, ni podían considerarse como auténticas víctimas de estrés post-traumático. Se trataba de personas con acontecimientos estresantes dentro del ámbito de lo cotidiano, que en ningún caso alcanzaban la categoría de trastorno. 

Para una información detallada sobre el EMDR: Terapia gestalt y ayuda psicológica en Madrid.

La fuerza del EMDR radica en que evoca el recuerdo con todos sus componentes: cognitivo, emocional y sensorial; y después estimula el sistema adaptativo de procesamiento de la información, que hasta ese momento no había logrado integrar la "huella" disfuncional (que deja la herida traumática). 

Los movimientos oculares producidos por la estimulación bilateral interhemisférica, son equivalentes a los que se producen espontáneamente durante el sueño REM, y tienen como objeto ayudar en su tarea al sistema natural de curación del cerebro.


Durante los movimientos oculares, la persona da la impresión de realizar espontáneamente una asociación libre como si, al igual que ocurre durante el sueño, facilitaran un rápido acceso a todos los canales de asociación conectados a un recuerdo traumático. A medida que activa dichos canales, la persona puede conectarse a los sistemas cognitivos que a su vez contienen la información relativa al presente.

 

Gracias a esta conexión, la perspectiva del adulto o la actual, que ya no está sometida al impacto de los peligros del pasado, acaba por hacer efecto en el cerebro emocional, “reprocesando” la impresión neurológica de miedo o desesperación, y sustituyéndola por otra más asumible.

El terapeuta guía el proceso, tomando decisiones clínicas sobre la dirección que debe seguir la intervención.

La meta es que el paciente procese la información sobre el incidente, llevándolo a una "resolución adaptativa".

Esto significa: una reducción de los síntomas, un cambio en las creencias y la posibilidad de funcionar mejor en la vida cotidiana.

Extraído de: neuropsicologos-en-sevilla.blogspot.com.es/2015/06/conoces-el-emdr.html

NEUROPSICOLOGÍA del EMDR

En EMDR también tratamos las consecuencias negligentes de las relaciones de apego intrafamiliares que a veces se dan en la infancia (abandonos, muertes, hospitalizaciones, abusos, etc.) y que cuando somos adultos pueden dar lugar a la aparición de síntomas y trastornos de ansiedad, miedo, ataques de pánico, depresiones, trastornos del sueño, etc. EMDR actúa sobre la memoria traumática, tratando de integrar los recuerdos aislados.

No trata los síntomas, sino los recuerdos que han ocasionado esos síntomas, consecuencia de todo lo que le ha pasado y que el cerebro del paciente no ha podido integrar.

En lo más profundo casi siempre encontramos mucho dolor guardado que no pudimos expresar, acompañado de sentimientos de miedo, culpa, vergüenza, humillación, rabia; así como su reflejo en el cuerpo en forma de sensaciones. EMDR supone confrontar el dolor original en un entorno seguro, activando la búsqueda de rutas cerebrales que conectan información antigua y actual. 

Es un enfoque muy potente y experiencial que permite recuperar la sensación de poder y valía que las experiencias negativas nos robaron.

Interesante artículo para el Diario ABC (19 Febrero, 2017)

EMDR: LA PSICOTERAPIA DEL SIGLO XXI

EMDR Nivel II. Instituto Español de EMDR

Logroño (Septiembre 2016)

"Ser terapeuta es compromiso, dedicación, ética, ciencia y continua formación. Cuando un paciente te da permiso para entrar en su biografía, el trabajo se hace apasionante, y todo lo anterior se hace necesario.
Para mí, EMDR es mucho más que una técnica, es un modelo, un abordaje que consigue poner en orden, aliviar y dar seguridad a un cerebro descompensado y dañado emocionalmente.

Lo que se consigue no es olvidar, sino comprender, liberar y desbloquear emociones. Y esto ya es mucho, es a veces perdonar o perdonarse, dejar de enjuiciar y por tanto, aceptar y aceptarte.

El reto es conseguir vivir en calma y vivir con seguridad, elegir y decidir por tanto, no desde el miedo, la ira o la tristeza, sino desde la libertad."

Amalia Díaz, Fundadora del Centro de Psicología Huerta Rosales en Badajoz (Diario ABC marzo, 2017).

Nuestras experiencias vitales pueden llegar a hacernos creer afirmaciones del tipo “soy incapaz”, “soy débil”, “tengo que ser perfecto”, “es culpa mía”, “me siento vacío”, “no soy nadie”. Estas creencias sobre nosotros mismos nos debilitan, generando miedos, inseguridad, ansiedad, estrés… Aspectos que abordamos de un modo fácil y rápido con una terapia que va al origen del problema.

Se sabe que el cerebro está preparado para sanar, y es ahí, en el Modelo del Procesamiento Adaptativo de la Información donde reside EMDR.

A través de este modelo puedes conectar con aquellas memorias o recuerdos del pasado del paciente que están condicionando y perturbando su presente, y limitando su futuro.

El EMDR tiene un alto grado de eficiencia al estar centrado directamente en las dificultades emocionales que se producen durante el procesamiento de la situación traumática. Al activar ambos hemisferios cerebrales conseguimos nuevas conexiones neuronales que facilitan un mejor afrontamiento. En ocasiones, el malestar que sufre la persona no se debe directamente a la situación que aparentemente lo produce, y con EMDR puede llegarse a ese núcleo que provoca realmente el problema.

Aumentar la confianza y seguridad en uno mismo, tomar las riendas de nuestras vidas sin miedo al qué dirán, liberarnos de patrones inconscientes que nos sabotean internamente, trascender nuestras limitaciones, gestionar nuestras emociones... en definitiva, aumentar nuestro bienestar emocional y mental haciendo de nuestra vida el mejor lugar para vivir.

Información completa en los siguientes enlaces de PDF, nuevos reportajes sobre el EMDR para ABC

(Febrero y Marzo, 2017)

LOS GRANDES BENEFICIOS DE LA TERAPIA EMDR

OPINIONES PROFESIONALES DE LA TERAPIA EMDR

© 2016. Sara Estupiñán. Creado con Wix.com

CITA PREVIA: 660.309.923

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